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lunes, 24 de abril de 2017

HAZ LO MEJOR Y CON ESO ES BASTANTE







Por: Una Conciencia al Amanecer


Los mandamientos se resumen en una sola decisión: hacer lo mejor. Basta que en lo hondo de tu conciencia decidas lo mejor para convertirlo en una acción, entonces Haz Lo Mejor. Tres sencillas palabras en una decisión libre y coherente cuando hago lo mejor. Basta esa convicción para salvar tu honor, justificar cada vida individual y rescatar al mundo en peligro. 

Basta mirar con honestidad el interior para descubrir dónde está la mejor opción. Basta con estimar los elementos de un problema para encontrar una solución. En esa chispa de luz interna cuando te decides y haces lo mejor se descubre la diferencia. Basta tenerlo claro y aferrarse a ese eslabón de verdad para convertir tu convicción en acto. Si ya lo miraste y aceptaste como correcto, entonces hazlo. 

Es sencillo, lo hiciste tantas veces desde que eras un bebé. Basta recordar que desde los primeros días le sonreías a tu madre cuando despertabas o quedabas entre cobijas para dormir. Sí, sonreír es Hacer Lo Mejor cuando refleja una gratitud sincera, cuando se sonríe como un bebé sin malicia.  

A cada momento eres dueño solamente de tu decisión, para optar entre distintas puertas. ¿Hacia dónde vas? Hacia lo que descubriste como mejor. Miraste dos puertas, donde una señala lo deseable y otra lo reprobable, entonces tomas la correcta… Estás haciendo lo mejor. Cuando despiertas y no estás satisfecho, entonces piensas por un momento para mirar dentro de ti dónde está lo preferible. Simplemente toma esa opción libre y haz lo mejor. 

La fórmula de Cristo conduce hacia lo mismo: “Ama a tu prójimo, como a ti mismo”. Porque el amar significa dar a luz lo mejor. Con esa siembra llegará la cosecha de felicidad. 

Incluso antes de Hacer Lo Mejor, ya compártelo. Cuando mires palabras que provocan lo mejor compártelas. Convierte tu red social en un río cristalino que favorece a hacer lo mejor para ti y todas las personas que amas. Comparte esa decisión de hacer lo mejor una y otra vez. Comparte repitiendo sin cambiar nada o agregándole tus nuevas ideas. Comparte agregando imágenes o caricaturas. Comparte comentando o, simplemente, con el gesto silencioso de quien regala su amistad.  


sábado, 22 de abril de 2017

LA VERDAD ES EL SECRETO DEL PODER FUTURO





Por Carlos Valdés Martín


La Verdad al quedar aceptada ha de ser obedecida[1] —de donde el concepto de la Verdad desprende un hondo sentido de poder—, así, lo confirma Carlyle y, en ese sentido, toda y cada Verdad clave doblega al curso entero de civilización y los pueblos. Esta definición descarta al maquiavelismo, a la teatralidad (política o comercial) y al lema de “el fin justifica los medios”.[2] Nicolás Maquiavelo separa el concepto político de las consideraciones éticas con la que inaugura la ciencia política moderna; la teatralidad afirma la eficacia de la apariencia y la entroniza para obtener un poder ajeno a la moralidad. El lema llamado jesuita de que “el fin justifica los medios” representa la incomprensión absoluta del término “prudencia” por la exégesis católica, pues el origina griego significó capacidad para descubrir las consecuencias de cada acto.[3] Por su parte, este discurso sobre la obediencia a la Verdad, descarta el fondo del “maquiavelismo” porque lo importante surge en la irrupción de una gran Verdad; de tal modo, Carlyle sostiene que “El mundo ha de obedecer al que en el mundo ve, piensa y oye (…) La verdad nueva, la más profunda revelación del secreto de este universo, es (…) un mensaje de lo alto; necesariamente, por eso, debe ser obedecida.”[4] Esta explicación redondea la tesis de que los héroes son quienes trayendo la Verdad al mundo, guían la historia y cambian el curso de la vida política y social[5]. Ahora bien, para exponer el pleno sentido de esta tesis, entonces tal veritas ha de estallar contundente y sin la molicie del “pensamiento débil”[6], al discurso abúlico que erróneamente se denomina relativismo; ya que esta revelación de la Verdad no es un acomodarse a la conveniencia de la opinión, sino la roca firme tras la cual se atan las voluntades y arrastran con fuerza en dirección del nuevo tiempo. El lema de que “la Verdad es relativa” se malinterpreta como si ésta no existiera simple y llanamente; pero la relatividad comprendida con claridad implica la contextualización y no la desaparición cual acto de prestidigitador; con la teoría de la relatividad no desaparecen el espacio y el tiempo sino se unifican revelando su relación correcta.
¿Ha desaparecido la obediencia en el siglo XXI? Parcialmente miopes ante la Verdad, se multiplica el sometimiento mental ante pequeños y grandes ídolos, como señalaba Francis Bacon en el Novum Organum. Los pequeños son los ídolos de la publicidad y el capitalismo con su pequeña felicidad depositada en las marcas y las vacaciones; los grandes son los ídolos del fanatismo (principalmente religioso y político) y el nihilismo (un vacío que todo lo convierte en basura). En los intersticios brotan millones de estrellas con luz propia, es el efecto de una gran torrente de Verdades que nos iluminan desde el futuro, haciendo más soportable cualquier noche de los tiempos.   
El sano cuestionamiento y sus dudas son la fábrica individual de la Verdad, según demostró Descartes, sin embargo la hipertrofia enfermiza de la duda decae en el gemelo del nihilismo (un débil Tezcatlipoca o espejo humeante) que se denomina escepticismo. El escéptico, sin asidero en su propia confianza, se termina dejando conducir por dogmas a los que desprecia y hasta vitupera, sin embargo, lo arrastran.[7]  
Quien no encuentra la Verdad deambula por la existencia sin poder interior, convirtiéndose en un ser impotente en el sentido hondo del término. Quien sí es capaz de descubrirla queda obligado a compartirla. Y el poderío que brota del compartir una Verdad sincera, deja indiferente al escéptico (precisamente ciego para observar la luz de quien escapa de la Caverna), pero siempre conmueve la marcha de los siglos venideros.


NOTAS:

[1] CARLYLE, Thomas, Los héroes, “No hay acto más moral entre los hombres que el de mandar y obedecer. ¡Ay, del que reclama obediencia cuando no es debida! ¡Ay del que la rehúsa cuando lo es! En eso está la ley de Dios”
[2] León Trosky en Su moral y la nuestra cuestiona la tesis de que “el fin justifica los medios”.
[3] Aristóteles en su Ética nicomaquea deja claro el significado de prudencia, la exégesis de Averroes lo confirma.
[4] CARLYLE, Thomas, Los héroes, p. 207. A su manera, la metáfora de Así habló Zaratustra pretende que el mensaje funcione en ese mismo sentido: desde la palabra iluminada del profeta filósofo hasta la acción dulce del superhombre, pero no traspasa las metáforas hasta la realidad.
[5] Esta visión, comparte la creencia marxista en la palanca de la verdad como virtud de la clase proletaria emergente, bien retratado en la novela La madre de Gorki, donde insiste que la verdad desnuda es el mensaje para el pueblo.
[6] En opinión de Lyotard, la característica del pensamiento posmoderno se aleja de la Verdad en el sentido fuerte, para regodearse en otras formas de consenso, menos fuertes que permiten una agonística. Cf. La condición posmoderna.
[7] Las palabras suelen vaciarse de contenido, de ahí la paradoja sobre el pasaje bíblico “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” que se suele interpretar como elogio al fanatismo mediante los textos religiosos. Nuevo testamento, Juan 8:31-32.

sábado, 8 de abril de 2017

ANTE EL ESPADACHÍN CIEGO, LA ESTRATEGIA INTELIGENTE






Por Carlos Valdés Martín

Cuando un Espadachín Ciego lanza amenazadores sablazos a diestra y siniestra, entonces la mejor medida es retirarse y moverse en sentido lateral, alejándose sin hacer ruido y contestar desde posiciones silenciosas y certeras. En este caso, Trump representa al Espadachín Ciego, cuando posee un arma laser (del tipo Star Wars), que el rival nunca será capaz de detener en el choque directo y difícilmente de eludir en ese mismo combate directo. 

El Espadachín Ciego, justamente se designa así, porque ataca sin darse cuenta de las consecuencias pero no por carecer del sentido de la vista. Durante su acción los daños colaterales contra sus propios amigos y propiedades crecen sin cesar. Además su ceguera determinada por sus pasiones agitadas no le permite tomarse un respiro y dejar sus ataques continuados para pensar mejor y elegir un campo adecuado de ataques. Esta metáfora aplica a Donald Trump, por su ausencia completa de experiencia política y su apasionada búsqueda de alcanzar logros. 

Cuando la lucha abierta ocurre entre dos rivales poderosos, la confrontación suele ser tremenda. Pero ¿qué sucede en una batalla multipolar? Sin duda el Presidente norteamericano se encuentra enfrascado en otros frentes principales que son: 1) Su batalla por la popularidad pues parece que sigue en campaña; 2) Su batalla por los resultados de gestión por su conflicto entre la promesa y el resultado del actuar político; 3) Su batalla con la propia clase política; sus pares en la élite, en especial los posibles contendientes como Obama y Hillary, las cabezas Republicanas que podrían destacar y pedir la próxima candidatura, por ejemplo el californiano Schwarzenegger; 4) Las superpotencias mundiales rivales como la Unión Europea, Rusia y China principalmente; 5) El ogro del enemigo absoluto que es el islamismo terrorista. El gran problema es que Dondald Trump —en su discurso neo-nacionalista, tipo “supremacismo” blanco y en una clave WASP cuestionable— atacó a México y su emigración como un Enemigo clave. Fue ciego al confundir con un Enemigo al noble grupo mexicano que es un magnífico socio por geografía y potencia Amigo de toda América por vocación. 

Para eludir el ataque debemos demostrar que los insultos contra México, también son ataques a los intereses norteamericanos y contra la grandeza misma de “Great America”: lo cual en la economía global resulta fácil de demostrar. Rebajar o dañar a México implica torpedear los fundamentos de ramas enteras de la economía norteamericana; divorciarse de México implica afrentar la gran estatura y categoría históricas que levantaron personajes como George Washington y Abraham Lincoln que han sido ejemplo positivo para el mundo.  

México ha sido un Amigo Inteligente de Estados Unidos cuando ha encontrado las condiciones y libertades para actuar. Por ejemplo, la situación de la Segunda Guerra Mundial empujó a Estados Unidos para volverse adalid de las libertades y derechos planetarios, el régimen de Lázaro Cárdenas estuvo a la altura de los tiempos. En este caso, la situación resulta más difícil porque el equipo de gobierno norteamericano no se deja ayudar. Las claves para tranquilizar y desviar las furias del Espadachín Ciego son dos: haciendo énfasis en un cascabel lejano y sonando la melodía dulce de la cooperación y la causa fraternal por el bien de la humanidad. El cascabel lejano es bastante evidente, por las confrontaciones del contexto internacional, con verdaderos regímenes de pesadilla como Corea del Norte o Siria.  

Es un derecho y obligación pública seguir defendiendo a nuestros emigrantes y a la población que actúa de manera bien intencionada en territorio estadounidense; pero de ahí saltar a atacar a Trump por cualquier motivo sería una aberración. El ataque contra el Espadachín Ciego es una necedad, la única estrategia posible es la prudencia (en el sentido de mirar las consecuencias de cada acción y posición) y la diplomacia (en el buen sentido, sin hipocresía encontrar el punto de las afinidades verdaderas entre pueblos vecinos). Utilicemos la estrategia del Amigo Inteligente que hay grandes retos.